El amor es eterno mientras dura Cap3

Capítulo 3: Recuerdos y Finales

247 dólares y 50 centavos… Doscientos cuarenta y siete dólares y cincuenta centavos… si vendo la Gibson con suerte me dan 400 el amplificador 150 sigo quedándome corto por 202 dólares y cincuenta centavos, como puede ser tan difícil conseguir mil dólares, y una vez que los tenga, que hago? Sacar el pasaje tengo que verla, tenemos que hablar. Claro que todavía esta el pequeño problema de conseguir que los viejos firmen el permiso para irme, que en realidad no es tan pequeño ya me imagino a mama, tratando de usar su psicología cosmo y a papa siendo más directo y simple al decirme que no. De alguna forma tengo que verla, no puede terminar así, tantos años, tanto amor, no se puede terminar en que las distancia termina separando todo lo que conseguimos juntos…

Casi 4 años atrás…

El aire estaba húmedo como pileta de colonia, y el cielo no dejaba de llorar sus penas para congelar a los pobres peatones. Tu habitación era el eco de una casa vacía, y con una toalla tamaño permiso comienzo a secarte la cara, me hago el tiempo suficiente para secarte el pelo y mirarte a los ojos, donde te descubro temblando, será de frió me pregunto. Te levanto los brazos para poder sacarte la remera empapada acaricio tu cuerpo buscando la manera más tierna de abrigarte envolviendo tu cuerpo en un abrazo. Sin pensarlo bese tu frente, tu nariz y busque tu boca. La necesitaba para darme calor, para apagarme la sed, luego tu cama y demasiadas caricias como para contarlas, el resto de nuestra ropa duro demasiado poco y tu acolchado se convirtió en nuestro campamento improvisado: Tus labios y los míos actores novatos, improvisando una película y la lluvia dándole ritmo a una canción de amor que jamás se va a escribir. Te reconocí tu cuerpo bajo la frazada usando solo mi boca como guía, sentí la duda en tu vientre una parte tenia miedo de lo que podría pasar y otra me invitaba a ser yo quien te haga mujer. Volví a besarte tantas veces como el aliento me dejo, recuerdo como te mire y solo dije dos palabras, me respondiste con un beso y esa tarde entendí todo, por que nacemos, por que nos buscamos, por que vivimos y por que morimos, entendí que el amor se hace presente cuando nos entregamos por completo sin miedo y aprendí a deshacerme de mis complejos cuando estoy contigo, supe que el amor no se hace por que no se crea ni se destruye el amor siempre estuvo ahí, y cuando por fin pudimos estar juntos descubrí que nunca estaría solo por que este momento siempre estaría conmigo. El fuego ardió como una estrella fugaz rompiendo la oscuridad de la noche y morí en tus brazos y vos en los míos, la paz y el cansancio nos hicieron compañía te abrace tan fuerte como para no dejarte ir, y sentí como te quedaste dormida apoyada en mi pecho, el miedo a la llegada de tus viejos no me dejo dormir, me quede mirando la ventana y la lluvia ya no me pareció tan fría y desde ese día estoy enamorado de las tardes lluviosas.

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