Lagrimas Carmesí Cap1

Capitulo 1: El encuentro

Luego de buscarlo por tanto tiempo por fin había dado con él, en un bar de nombre “Camino Cerrado” en la parte más oscura de la ciudad. Por meses creí que perseguía un fantasma, pero cuando me contaron por primera vez de él, sabía que tenía que conocerlo, escuchar su música, sentir su música.
Tuve que prometer buenas propinas a quien me diera cualquier dato sobre el: barman, mozas, porteros y hasta prostitutas fueron tentados con un futuro en verde si me hacían llegar al próximo bar donde tocara. Y así fue por fin luego de más de dos meses de espera lo había conseguido una buena mesa lo suficientemente cerca del precario escenario como para poder vivir lo que el guitarrista dejara en sus compases.
Me encontraba bebiendo mi propia ambrosia de naranja con frutilla y un leve toque de ron cuando sin saber cómo había llegado al escenario, escuche los primeros acordes y solo eso basto para que me dejara llevar por las caricias de su música hacia un lugar lejano.

Aun puedo verla, justo antes del amanecer, cuando todo mi ser me grita para que me esconda de febo, la veo en el firmamento sonriendo. Pelo como tiernos hilos de oro arremolinado, ojos verdes profundos como el mismo océano. Podría describir su piel, su voz, sus labios, su cuerpo, pero qué sentido tendría? Como describir el sueño de los hombres cuando quieren soñar con las musas de la belleza, ella es una de ellas.

Todo era más simple antes de conocerla, más sencilla es la vida cuando no tienes nada que perder. El inmenso cielo estrellado fue el único techo que conocí, y las vastas praderas verdes de Irlanda eran mi cama. No necesitaba mucho más, la inspiración y mi voz siempre fueron mi herramienta, el público improvisado de cada pueblo me daba cuanto necesitaba para comer. Historias de valientes héroes enfrentándose a terrores horribles para que los niños conocieran lo que es el coraje, historias de príncipes y princesas luchando por su amor para que las jovencitas suspiraran de amor. Vivía de aplausos y sus donaciones eran mi sustento
Llevaba más de medio día de viaje cuando el calor amotino a mi montura, y el destino o la promesa de agua fresca lo condujo mas allá de mis protestas a una laguna poco más allá del camino por donde viajábamos, viendo que mi sediento corcel no iba a hacer caso a razones o argumentos lo acompañe a beber del lago y encontramos refugio a la sombra de un viejo roble, el se recostó para descansar y yo saque mi instrumento para sentir la seguridad de sus cuerdas. Al tocarlas comencé a tararear una vieja melodía sin letra que me recordaba a una canción de cuna, perdido en mis recuerdos no note su presencia hasta que se animo a responder a mis bruscos acordes con su voz, ahí a escasos metros míos se encontraba la dama del lago la mujer que había vuelto loco de amor a Merlín, al verla mis manos dejaron de tocar lo que la despertó de su propio ensueño y al ver que yo la había visto, note la sorpresa en sus ojos, sin mediar palabra se echo a correr, la breve distancia que nos unía antes se ensancho y no podía permitirlo.
Corrí como un poseso al ver que mi fiel amigo no iba a serme de mucha ayuda, pero ella no solo era hermosa además era bastante mas rápida que mis pobres pies. Mas allá del dolor y el cansancio, quería alcanzarla saber si era real o un espejismo producido por el calor y mi imaginación demasiado productiva. Saque fuerzas de donde no tenia, pero no tenia oportunidad contra ella, casi con desesperanza atine a gritar una sola frase.
-Por favor no te vayas.
-No puedo quedarme, ni siquiera debería hablar contigo, mis hermanos –sus ojos verdes buscaron en el bosque queriendo ver más allá de los árboles.
-Que vengan tus hermanos me enfrentaría a ellos si eso me permitiese poder escuchar tu voz –blandí mi instrumento haciendo gala de mis pocas habilidades marciales
-No, jamás digas eso, ellos no pueden verte, mucho menos verte conmigo sería terrible –podía sentir el miedo en su voz.
-Entones no lo haré no quiero hacer nada que te haga temer, quiero ser tu caballero en armadura para protegerte
-Jajaja siempre hablas con locuras, soñador
-No son locuras mi hermosa señora, quiero ser lo que tú quieras, si eso me permite estar contigo.
-Tendrías que ser mucho más de lo que eres, pero es una lástima que ni en los sueños exista el poder para hacerlo realidad
-Viví toda mi vida de los sueños, se de lo que son capaces y se que si lo quieres podemos ser capaces de estar juntos mas allá de tu familia, o de la carencia de la mía
-Lindas, hermosas palabras tienes el don de ellas, pero yo también entiendo algo de los sueños, y los hombres han dejado de soñar, cada día quedan menos…
-Al contrario mi señora –la interrumpí – todas las noches nace un soñador…
-Y todos los días muere un sueño –note la tristeza en su mirada.
-Pero si soñamos juntos no morirían
-Eso no puede ser… mis hermanos, debo irme –volvió a escaparse, alejándose de mí.
Mucho más rápida que yo no podía alcanzar a penas alcance a gritar una última vez
-Por favor mi señora su nombre –con ese último aliento caí en el pasto agotado
El viento me trajo un suspiro y los árboles eran el filtro que me dejaron oír entre sus ramas su voz, su nombre, era Fiona.

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