A long Long way –Preludio-

cowboy_by_moritat

El desierto era inmenso, tan grande y peligroso como una prostituta barata de Nueva Orleans, Cort, sonrió inconscientemente por lo libidinoso de su pensamiento, aunque no era equivocado, no muchas personas se animaban a viajar de noche por el desierto y eran menos las que lo hacían solos y de esos la mayoría no veía el nuevo amanecer, el hermoso amanecer del desierto como el abrazo de una madre que te dice que todo va a estar bien.

Llevaba una semana siguiendo el rastro de los muertos, o de los no muertos, jamás había tenido un buen nombre para ellos, sus amigos Siux los llamaban de una forma, su padre los había llamado a la suya, él prefería no tener tanto contacto como para necesitar encontrarles un hombre.  Había aprendido que no todos los que vuelven de la tumba son malos, estaba en la biblia Jesús dijo levántate y anda entonces Lázaro emergió de las garras de la muerte y no era malo, desgraciadamente en estas tierras muertas Jesús no se encontraba a la mano y si lo estuviese se habría dado cuenta que para convertir a los caídos solo se puede ser a punta de una seis tiros.

Otra vez lo había hecho, antes de dormir, si es que dormía esta noche, tendría que rezar en busca de absolución por sus pensamientos. Con la soledad como única compañera sus pensamientos era lo único que lo mantenía cuerdo y enfocado, tenía una misión un objetivo, desde que Grissom lo eligió como su discípulo en el orfanato era todo lo que tenía, era la mano armada del señor.

Esta no era un misión divina o quizás sí, reconoció los revólveres del Ranger Norris cuando el muerto los uso para defenderse del wendigo, tuvo que elegir prioridades como siempre, elegir y tomar decisiones, el wendigo era el problema, era el motivo por el cual había viajado al norte, un pueblo acosado por un wendigo era demasiado problema para el sheriff local, no es que el fuese un oficial de la ley, aunque trabajo con varios oficiales en distintos momentos, sus caminos estaban mas unidos de los que los oficiales quisieran imaginar, pero la ley de los hombres no le interesaba demasiado, el no estaba para buscar ladrones de ganado o estafadores, su misión era más importante.

El Ranger Norris muerto, era casi tan difícil de matar como Grissom, pero si Grissom esta muerto eso quiere decir, no, haría falta más de dos hombres para matar a Chuck Norris, incluso si estos dos hombres eran salidos de una tumba. Estas pistolas no les correspondían, dejo la correa del caballo un instante para acariciar sus armas, se las había legado su maestro, su mentor su padre, el único que conoció, había escuchado hablar a Norris y a Grissom, tenía una hija, así que las armas le pertenecían a ella y aunque fuera personal esto es algo que él tenía que hacer, se lo debía a Grissom, y a Norris.

Los alcanzo a las afueras de Virginia City, era de noche y habían armado un pequeño fuego para mantener a los caballos calientes, los no muertos no sentían frio o calor. Se acerco haciendo el suficiente ruido como para lo noten llegar.

-Buenas noches caballeros me puedo sumar a su fuego, queda un trecho a la ciudad y es peligroso viajar de noche –Dijo Cort bajándose de su caballo.

Los dos hombres lo miraron de arriba abajo como midiendo cual era su nivel de amenaza y si tenía algo de valor que les diera una excusa para matarlo.

-5 dólares –dijo el hombre que portaba las armas del Ranger y tenía un parche en el ojo izquierdo.

-5 dólares por compartir el fuego, no le parece algo excesivo? –respondió Cort tratando de no reírse

-Págalo o puede arriesgarte a cabalgar en la noche, dicen que por esta zona andan hombres lobo y vampiros –sonrió al decir esto ultimo

Metió la mano en el bolsillo de su abrigo buscando dinero y saco un billete de 10 dólares –mirando a los dos dijo –solo tengo 10, tienen cambio?

-5 dólares por ti y 5 por tu caballo –respondió riéndose esta vez mientras su compañero acompañaba su carcajada

Cort les arrojo el billete hecho un bollo demostrando cierta ofuscación, evitando acercase mucho para que no se notaran sus pistolas. Se acerco a las alforjas de su caballo y saco una petaca de metal  y tomo un trago del contenido.

-Vas a tomar solo dijo el del parche, estamos compartiendo el fuego sería bueno que también compartamos el alcohol.

Arrojo la petaca hacia donde se encontraba el hombre, mientras para su interior realizaba una plegaria, si quería salir vivo de ahí, su plan debía salir perfecto un segundo que se demorada podría ser fatal.

Cuando el mayor de los dos comenzó a beber el contenido de la petaca, vio como el liquido ingresaba por su garganta casi sin pasar por la boca, todo era cuestión de segundos, desenfundo sus armas mientras el otro hombre estaba tan pendiente de cómo tomaba su compañero que no tuvo chance alguna, solo se dio cuenta de la situación cuando la primer bala le impacto en el pecho, seguida de 3 tiros más que lo voltearon completamente, el primero al darse cuenta de la maniobra del recién llegado atino a llevar su mano a la pistola, pero fue en ese instante cuando noto que lo que estaba bebiendo no era alcohol sino, agua bendita.

Con los dos hombres tirados en el suelo los desarmo y con unas estacas los ato al suelo el hombre del parche que se notaba más fuerte que el otro y actualmente se encontraba con menos plomo en su cuerpo fue el primero en recuperar el habla.

-Te matare asqueroso bastardo, no sabes con quien te metes, en cuanto logre liberarme de estas ataduras te destrozare con mis propias uñas –dijo escupiendo sangre

-Estas tratando de convencerme de que te libere no? –respondió Cort sonriendo

-Crees que puedes conmigo, con ese truco barato, no soy como el –dijo mirando a su compañero –yo sé trucos, que pueden liberarme

-Enserio, y que tipo de trucos conoces además de hacerte el muerto, sabes rodar? –volvió a reírse

Haciendo un gesto con sus manos quiso romper sus ataduras, pero lo único que consiguió fue mucho dolor

-Que me has hecho –pregunto volviendo a escupir sangre

-Yo también conozco algunos trucos, pero soy una persona razonable, dime lo que quiero saber y te podrás ir

-Mientes como todos los tuyos siempre mienten

-Te doy mi palabra de honor de que tú te podrás ir si me ayudas, sabes no puedo dejar ir a tu compañero, pero que más te da siempre puedes conseguir otro aliado, que me dices estas dispuesto a responder?

-Jajajajaj que cambia que sea tu palabra de honor, son todos unos mentirosos

-No puedo mentir, sabes es un pecado –dijo Cort mirándolo a los ojos con total sinceridad

-Que quieres saber

-Esas armas que usas, le pertenecían a un Ranger llamado Charles Norris, lo mataste?

-No, las encontré en California, en el desierto, había un montón de cosas, como si los indios hubiesen atacado y se olvidaran el botín

-Había cuerpos?

-Ninguno, pero si había sangre, bastante

-Viste huellas, hacia adonde se dirigían o quienes los atacaron?

-No sé nada, no me fije, solo busque si había algo interesante entre los restos y encontré las armas, son bonitas, verdad?

-Si, gracias por tu ayuda

-Ahora me dejaras ir, cierto, lo prometiste…

-Claro, ten buen viaje –el tono de voz de Cort cambio volviéndose más grave cuando comenzó a recitar –Exorcizamus te, omnis immundus spiritus, omnis satanica potestas, omnis incuriso infernalis adversarii

Los gritos de dolor se hicieron presentes en la garganta del muerto

-Mentiste me dijiste que me dejarías ir

-Jamás miento –respondió Cort ofendido –Tú te vas a ir al lugar donde viniste, el cuerpo que usas se queda acá.

El exorcismo duro hasta casi llegado el amanecer pero pudo sacar a los demonios de los dos cuerpos, a los que quemo para que no vuelvan a ser usurpados. Había logrado lo que quería, las armas regresarían a su dueña original.

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