El hogar de los dioses Cap1: 18/12/05

Un final, un nuevo comienzo… (o Príncipes viajeros)

Consider this
The hint of the century
Consider this
The slip that brought me
To my knees failed
What if all these fantasies
Come flailing around
Now I’ve said too much
REM

magic Las canciones, los conjuros, las pociones marcaban un ritmo; los cañones, las pistolas y las espadas sagradas contestaban en otro. Era la guerra, la mayor de la cual haya registro escrito despertados contra despertados, una batalla por el honor, por el poder, o por simplemente para determinar quien iba a guiar a los durmientes hacia lo que a ellos mismos les conviene.
Los primus han caído y con ellos lo único que impedía al azote marcar el único ritmo que todos deben seguir el de la realidad consensuada. En el aire los Aeróstatos batallan contra artesanos con alas de fuego, cuando una lluvia de granizo duro como piedras obligan a descender, la realidad y la naturaleza reacciona en un tsunami para ahogar a los infieles y transgresores.
En lo alto de la torre un error o quizás un acierto devuelve lo robado a la tierra donde pertenece, pero la energía es demasiada y al ser liberada de golpe condensa el mismo tapiz de la realidad borrando todo lo que toca del libro de la vida. Y así tanto amigos como enemigos son absorbidos por la misma energía cardinal en un solo golpe de luz. Un canto con palabras tan antiguas como la realidad, invoca todo el poder del monte Qaf, pero el cansancio era demasiado y la marca del azote cubría toda la esencia de Ali-beh-shaar quien con su ultimo aliento pide ayuda a la Naffas Allah y siente a hermanos morir para salvar a otros el concilio debe sobrevivir la paz debe regresar.
Jonathan abrió los ojos, todo su cuerpo estaba adolorido, sentía un calor extremo y tenia arena caliente en todas las cavidades de su cuerpo, pero estaba vivo. ¿Como?. Se levanto tan rápido como sus heridas le permitieron, se sacudió la ropa y reviso los alrededores, con el había otros, pero donde se encontraban. Solo en ese momento se percato de los soles gemelos iluminándolo todo. No estaban mas en la tierra.
A su lado se encontraba Loria, una hija de Kali, una dadora de muerte y sin embargo no podía dejar de pensar en ella. Se arrodillo para revisar las heridas, ella sintió su tacto y abrió los ojos como despertando de un sueño.
-No te preocupes por mi, he tenido días mejores pero no ha llegado mi hora aun, ayuda a los otros- Los negros ojos de la Eutanatos se cruzaron durante un segundo con los de Jonathan y el supo que todo estaba bien.
-Ahhhhhhrggg, pero como es posible no estoy ardiendo y el sol me ilumina, pero no me quema, hechicero –dijo mirando a Jonathan –explícame como es posible esto soy una de los condenados, una hija de la noche, tu sol debería estar quemando hasta dejar cenizas de mi cuerpo
-No estamos en la tierra, no se donde estamos, pero creo que ciertas debilidades de tu raza no te afectan en este lugar. Incluso los condenado deben tener sus días libres de las maldiciones impuestas por dios –Sonrió con alegría.
Uno a uno los improvisados viajeros abandonaron el sueño en el que estaban atrapados. Pero no todos despertaron Ali-beh-shaar permaneció inmóvil. Quizás la única persona que podía saber donde se encontraban no daba mas señal de vida que una tímida respiración. Tanto Jonathan como Xandria, los estudiantes de la esfera de la vida, de entre la expedición, se acercaron a el y con su conocimiento aprendido en decadas de practicas buscaron que es lo que no dejaba despertar a Ali, si había algo mal en el anciano primus no tenían el conocimiento suficiente como para ayudarlo, o no era su cuerpo el que había sido lastimado de manera letal.
Los soles gemelos alcanzaron el cenit, y el calor era realmente insoportable, no había mas sombra que la que producían los cuerpos de los magos mientras el sol curtía su piel.
-Conozco a algunos de ustedes, incluso soy amiga de otros, pero sea el lugar que sea donde estemos, me gustaría saber con quienes estoy – dijo rompiendo el silencio la mujer de cabello rojizo – Mi nombre es Helena Lancaster, Soy una hechicera de la Orden de Hermes y pertenezco a la casa Flambeau –sus ojos verdes tomaron un color vivo, llamas color jade, al decir el nombre de la afamada casa de la guerra dentro de la Orden de Hermes.
-Casi respondiendo el llamado de un oficial superior en lugar de hablar hacia él publico presente -Mi nombre es Aramis, y como Lady Helena pertenezco a la Orden de Hermes mi casa es la casa Flambeau -El tono de orgullo era algo que no podía esconder fácilmente- y será un honor compartir esta aventura con todos ustedes.
-La cosa es simple Sres. mi nombre es Jonathan, procuren recordarlo-una media sonrisa cubría su boca mientras miraba a todos los viajeros a los ojos -ahora la puta pregunta es donde mierda estamos, como llegamos y mejor aun como regresamos a donde estábamos.
-Levantándose de al lado del cuerpo inerte donde estaba acuclillado -As Salamu alaikum wa rahmatullahi wa barakátuhu, Argon es el nombre que mi maestro me dio cuando atrape mi primer Djinn y es el nombre por el cual podrán referirse a mí. En cuanto a tus preguntas estas vivo y en este lugar por que el gran Qutb Ali-beh-shaar -el dolor y la bronca acariciaron la mirada cuando bajo la vista para ver el cuerpo.
-Siento tu pesar Argon, cazador de Dijins y como tu compañero en este camino lo convierto en mio, lo traeremos de vuelta sea lo que sea que le este ocurriendo adentro suyo haremos todo para que regrese –Dejando de mirar al Batinni, el joven oriental observo a los demás presentes –Mi nombre es Shiryu y lo que pueda hacer con mi vida o con mi muerte para ayudar estoy dispuesto –Agachando la cabeza en señal de respeto dio un paso hacia atrás para escuchar las presentaciones de los demás.
-No hay por que lamentarse en la muerte, pero aun no es su momento Argon, la rueda Karmica no lo ha invocado, aunque desconozco que mal lo aqueja se que no es la muerte contra la que esta luchando, ella y yo somos viejas amigas y siento cuando se acerca-una corriente de aire frió corrió por las espaldas de los presentes al ver como la mujer de pelo oscuro saboreaba el hablar de la muerte. –Por cierto para los que no me conocen mi nombre es Loria y soy una Eutanatos.
-Interesante grupo de hechiceros me ha tocado como compañeros de viajes, debo sentirme segura o insegura al respecto –clavo su mirada penetrante y oscura como el mismo abismo en todo aquel que se atrevía a verla a los ojos –Será divertido mientras dure, mi nombre es Lucia de Aragón y soy un vampiro –Tan cierta como sus palabras no había vida alguna en ella, pero tenia demasiado poder un poder oscuro casi como Jhor alrededor de ella como si la protegiera de todo mal.
-La vida eterna es un castigo para aquellos que no saben rendirle el debido respeto al padre tiempo, y un segundo aunque eterno, continua siendo un segundo –La sonrisa amplia y el tono de voz mas daba a entender que le ofrecía algo de beber en lugar del insulto que propino –Soy un Vidente de Kronos y mi nombre es Sorrento.
-Sembrar, crecer, florecer, morir la vida es la que enseña y el tiempo es el que escucha Sorrento, sin vida para apreciar el transcurso de la estaciones, el tiempo seria solo una regla para medir la nada –La mujer hablaba como una madre a sus cría, sin agresión sin indiferencia y con un cariño natural. –Mi nombre es Xandria y pertenezco a los Verbenas
-Mi nombre es Lorna Lovegood, soy una hermética, jajaja creo que eso era bastante obvio no? Bueno como que hace mucho calor en este lugar, no es que me queje por estar viva y todo eso, pero supongo que tenemos que buscar la manera de regresar a la Torre Blanca ver si hay más sobreviviente, yo quisiera regresar a Inglaterra hace demasiado tiempo que la deje y me gustaría volver. También debemos buscar un refugio si hace tanto calor de día de noche va a hacer muchísimo frió.
-Por favor Lorna guardia silencio, no te das cuenta todo fue destruido, yo estuve ahí, combatiendo adentro de la torre, un pequeño grupo logramos entrar. Y lo sentí la ola del azote desencadenado consumiendo todo a su paso, de no ser por el Batinni todos nosotros estaríamos muerto, de no ser por el Batinni yo estaría muerto, entiende Lorna la ola me alcanzo y me hizo esto –Por primera vez el mago hermético levanto su rostro y se pudieron observar su ojos completamente plateados como el metal bien pulido.
-Horvath, estas bien –pregunto Lorna.
-No te preocupes, mis heridas sanaran con el tiempo. Mis ojos son otra historia
-Hay que ver el lado bueno, tienes un hermoso color plata –acercándose a Horvath para poder ver mejor los ojos – y estamos vivos supongo que eso nos convierte en vencedores, mi madre siempre me dijo “Norman
Garwick algun día vas a ser un vencedor” y así fue, pues aquí me tienen Norman Garwick, estudioso, alquimista y Solificati a su servicio.
-Vencedores vencidos es lo que somos, observen la gloria de nuestra victoria, en un mundo desconocido ahogándonos de calor, o salve a los victoriosos conquistadores de la batalla, me dicen Alegría ya sabrán por que, y soy un Solificati
-Alegría tiene razón –Acoto Jonathan –no hemos ganado nada, y si permanecemos bajo la ira de los dos soles poco quedara de nosotros, -observando al grupo –yo no se ustedes pero no veo agua por ningún lado, ni árbol frutal o de cualquier tipo.
-Siento vida en este lugar Jonathan
-Lo se Xandria yo también la siento, será mejor que nos movamos, y esperemos que los habitantes sean amistosos –Se acerco hacia donde yacía Ali y con la ayuda de Argon lo cargaron en hombros.
-Hacia adonde vamos –Pregunto el grupo mirando a los Verbenas
-Al norte, si hay vida debe haber agua.

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