El hogar de los dioses Cap3: 18/12/05

…Una vida en un instante

Too late, my time has come,
Sends shivers down my spine-
Body’s aching all the time,
Goodbye everybody-I’ve got to go-
Gotta leave you all behind and face the truth-
Mama oooo- (any way the wind blows)
I don’t wanna die,
sometimes wish I’d never been born at all-

Queen

dff98be99d7d41c8ab0af66c15c73c43Demasiadas cosas habian pasado por la cabeza de Jonathan en las ultimas horas. Aun sentia el olor de la sangre, la que habia derramado en la battal de la torre blanca, la que le habia hecho derramar a sus enemigos. Pese a que habian pasado un par de horas desde eso, el podria haber creido que aquello le ocurrio a algun antepasado suyo.

La comida sobre la mesa era deliciosa: pollo, carne, papas, batatas, frutas, eran platos dignos de la realeza. Jonathan no podía discernir si era el hambre lo que convertía la comida en exquisita o realmente los cocineros hombres serpientes sabían lo que hacían  Sin embargo todo había sucedido demasiado rápido desde que se encontraron con Rosho en el manantial, Les tomo bastante tiempo comprenderse, los pensamientos de Rosho, como los de todos los hombres serpientes eran demasiados confusos y desprolijos para leerlos, pero encontraron raíces similares en la conformación de palabras al griego, aunque las palabras eran mas latinas, pero las oraciones tenían particularidades egipcias. Realmente sea donde sea este lugar este pueblo estaba ligado con la tierra, o por lo menos con esas tres civilizaciones antiguas.

Jonathan observo a sus compañeros mientras se alimentaban, ninguno presentaba demasiada etiqueta, pero el hambre era demasiada. Todos comían menos Lucia que observaba desde una punta del cuarto donde se llevaba a cabo el banquete de recepción, sus ojos vigilaban todo, se podría decir que ella veía cosas imperceptibles para los demás, mientras ella mantuviera la guardia no había nada de que preocuparse, por lo menos no a corto plazo. Incluso Loria que era tan desconfiada comía a gusto, aunque como antes continuaba insistiendo en que debían dejar este mundo de inmediato o no podrían irse mas tarde.

Se llevo un dátil a la boca y siguió recordando el cómo habían llegado a este banquete. El recorrido por la ciudad, la sorpresa de que toda una civilización viviera bajo tierra, y que haya evolucionado tanto al punto de tener construcciones completas integradas a la roca de la caverna. La división de labores observando para lo que sean más aptos las crías, y dependiendo de que serpiente descendían los cuales les daban talentos únicos. Lo hermoso de la arquitectura, particularmente en los templos y en el palacio del rey regente Chikoi. También les llamo la atención como los jóvenes se reunían a discutir temas de filosofía y civismo junto a un anciano perteneciente al circulo de adultos, muy similar a algo que sucedía en la antigua Grecia con los filósofos. Por la cantidad de diferentes estatuas en los templos pudieron llegar a la conclusión de que eran politeístas tenían una gran variedad de dioses menores todos súbditos al parecer de dos dioses mayores que representaban al sol mayor Kiho y al sol menor Shinae.

Para cuando llegaron a palacio, por primera vez observaron guardias con armas, mas por tradición que por seguridad se encontraban a ambos lados de la entrada a la sala del trono del rey regente. Chikoi no parecía tener una serpiente de la cual descender por lo menos no una que los viajeros conozcan, todo sus escamas tenían un color dorado y verde, aunque bastante mayor que las demás serpientes no poseía una presencia demasiado omnipotente. Todas aquellas serpientes hace mucho tiempo habían olvidado como morder, mas aun como producir veneno. La charla con el rey fue lenta, mas por el problema de comunicación pero el rey parecía contento de ver a los shumenyas que habían llegado durante su reinado era lo más importante de todo lo que dijo, junto con el que estaban mas que invitados para quedarse el tiempo que quisiesen e inmediatamente ordeno el banquete. Todo había pasado demasiado rápido de verdad volvió a pensar Jonathan.

Paz era todo lo que había en la cabeza de Helena Katherine Lancaster, después de mas de 70 años escuchando la voz de Krall en su cabeza, de sentir su poder en sus manos, de su calor abrazador en su alma. La furia se había ido, solo quedaba paz, y eso le daba miedo. Demasiados años juntos los convirtieron en simbiontes y la soledad que ahora sentía solo podía significar que algo andaba mal, Hace tan solo 1 mes que llegaron a Shunae como lo llamaban los nativos a este mundo y con cada día que pasaba ella se sentía mas alejada de su esencia de lo que la convertía en una despertada. Loria ya se lo había comunicado a todos cuando llegaron que algo había mal, pero no había sido hasta hoy que por fin ella dejo de escucharlo. Algo estaba realmente mal.

Hablo con muchas personas y era increíble no había recuerdos de magia en este mundo, mas allá de las proezas logradas por sus así llamados dioses, pero ellos habían vivido hace centurias, ahora nadie recordaba la magia. Casi como un intento de no olvidar quien es repitió las palabras que en tiempos pasados decía casi como un reflejo, un simple hechizo para invocar el poder de los vientos, pero las palabras se escondieron en su mente tanto que tuvo que luchar contra su propia memoria para traerlas, el movimiento de manos fue el adecuado, pero solo una simple brisa fue lo que alcanzo a levantar, alguien que antes con el mismo esfuerzo habría podido llamar a un huracán, no logro mover el aire mas allá de la recamara donde se encontraba. Algo estaba realmente mal y no sabia que era.

Las kamas dividían el aire con cada trazo que marcaban en el riguroso marco de movimientos que realizaba Loria, cada uno de sus pasos era calculado y había sido creado siglos antes de que ella naciera, pero como fiel Eutanatos los conocía a la perfección, así liberaba su mente, así se permitía pensar. Para cualquier observador era una danza, pero era mas que eso, podía eliminar a varios enemigos si la atacaran, los patrones de posibilidad y probabilidad de los ataques estaba predichos permitiendo al conocedor del baile interponerse en el camino del atacante y eliminarlo antes de que supiera que era lo que había pasado. Loria buscaba su centro, las energías místicas que la rodeaban se habían ido y ella se preguntaba por que, su pierna se levanta y dibujo una curva en el aire eliminando al enemigo del frente mientras su cabello negro giraba un giro en la muñeca lanzo su brazo cubriendo un arco al que la podría atacar por detrás, su virilidad terminaba aquí, apoyando la mano en el suelo un mortal hacia atrás dejaría sin el eje al que viene por la brecha, Kali por que me has dejado, que es lo que debo hacer, las dos kamas giraron eliminando a los que atacaron por ambos costados y por primera vez en todo el trance abrió los ojos lanzo los dos kamas hacia la pared repitiéndose para si misma Kali guía mi mano, se mi fuerza. Las kamas se clavaron en la pared, cuando la tendrían que haber convertido en ruinas, todo estaba perdido Kali los había abandonado a todos.

Con el tiempo que transcurrió y sin que el maestro Ali despertase de su trance era imposible volver a casa, no solo dejaron de sentir su lado mágico si no que el misticismo que los rodeo poco a poco se fue cubriendo por una nube gris en al memoria de cada uno, Lo único que les recordaba que eran magos, era el que ellos sabían que ese no era su lugar pero no había donde mas donde ir. Claro conocieron sobre los hombres escorpión, pero los hombres serpientes hablaban de ellos como carniceros y depredadores sin cerebro, era imposible que supieran de una salida de este mundo. Pese a las largas discusiones luego de que se enteraron del pacto de los esclavos que debían enviar los hombres serpientes a los hombres escorpión, votaron por no interferir con el balance en una civilización que no era la suya, no estaba dentro de sus funciones hacerlo, y de querer intervenir no sabían si contaban con el poder suficiente para salir victoriosos, sin provocar una guerra que acabase con la vida de los hombres serpientes, que eran sin lugar a dudas una sociedad pacifica.

El tiempo endureció los lazos que unían a los viajeros, y no tardaron mucho en formar parte de la sociedad de las serpientes, trabajando, siendo alumnos, e incluso actuando como maestros. Les llevo su tiempo pero aprendieron el idioma y llegaron a comunicarse a la perfección. Los días pasaron, las estaciones se sucedieron y ellos crecieron en un mundo que no era el de ellos.

El día sucedió a la noche, la noche sucedió al día, con el tiempo pasaron estaciones, y la mujer conocida como Lucia de Aragón no podía entender que es lo que estaba pasando, hace demasiado tiempo que no recordaba que era tener sed o hambre, el sol no la dañaba, lo único que le recordaba que seguía siendo un vástago era que su corazón no latía y la palidez de su piel, hace meses que no escuchaba a la bestia, ese animal interno que poseen todos los condenados que obliga al vampiro a beber sangre y temer a la muerte definitiva, era aquel punto adonde había llegado la Golconda de la que tanto hablaban algunos antiguos? Quizás se encontraba en las puertas de la Golconda ya que lo único que hacia era meditar y observar el mundo que la rodeaba. A diferencia de sus compañeros de viaje ella disfrutaba demasiado esta bajo la luz del sol, era un sueño echo realidad ver cada anochecer y cada amanecer sin temor y con extremo placer. Aunque con el tiempo se volvieron monótonos, practicar con la mujer llamada Loria era divertido tenia movimientos salvajes y el joven oriental conocido como Shiryu era una maestro en su arte, pero las peleas de practica no eran divertidas, no tenían esa sensación que le daba tanto placer a la no muerte, esa sensación casi orgasmica de sentir que te juegas la vida en cada movimiento, pelear era divertido cierto, pero solo si había un motivo para hacerlo. Las charlas con Jonathan solían ser divertidas estaba intrigado por tantas disciplinas vampiricas incluso por conocer los nombres detrás de muchos vástagos de Europa, fue divertido darle los nombres de algunos molestos, si algún día salimos de este lugar va a ser divertido saber que ayude a que los eliminasen. Pero la monotonía de este mundo era demasiado, había estado de acuerdo en atacar a los hombres escorpión con tal de encontrar algo de divertido para hacer, lastima que hayan decidido quedarse, puede alguien llegar al letargo de aburrimiento?

Todo ocurrió de repente, había llegado a la costumbre de acostarse cuando los demás lo hacían, mas por aburrimiento personal que por cansancio o sueño, pero él frió terrible que cubrió su cuerpo aquella noche fue demasiado. No supo que ocurrió y todo sucedió demasiado rápido para pedir ayuda, el anillo era frió como un glaciar y estaba aferrado a su dedo, los ojos de la calavera brillaron y todo a su alrededor se volvió borroso, ya no iba a estar mas aburrida, el dueño quería su anillo, este mundo ya no era su problema.

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