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Baires Crónicas Nocturnas Cap.1

Capitulo 1: Cazador y Presa

La sangre sentí, el aroma a sangre seca en ella aun antes de que ingrese al súper de la estación de servicio. No habían pasado treinta minutos desde el atardecer y estos malditos ya daban vueltas.

-No solo quiero los Lucky –estúpidos entro a comprar un paquete de cigarrillos y te ofrecen hasta un celular, y este aire tan pobre de nicotina me arruina el animo.

-Señor, no tiene mas chico, podría darle un alfajor en lugar de dos pesos…

-Dame lo que sea pero ya, quiero mis cigarrillos- no me gustaba usar el tono malo con las ovejas pero el servicio apestaba, todos púberes con sueños de salir en la tele, observe en el espejo de seguridad a mi amiga recién llegada.

Uniforme completo, zapatitos negros y hasta dos colitas, era un cliché caminante. Efectivo si, todos los hombres del lugar se quedaron viéndola. Cada día venían en modelos mejores, si algo debo reconocer es que saben elegirlas. No aparentaba mas de dieciocho pero ese cuerpo inspiraba mas que su documento. Tome mi vuelto y me fui, si tenia hambre no iba a comer acá, la moto ya tenia el tanque lleno, encendí el primer cigarrillo del día, por fin algo de sabor en la boca. Mire hacia adentro, solo entro a comprar chupetines, no pude evitar sonreír, la carnada debía ser perfecta, y la presa vendría sola, la cachorra había leído el manual del cazador.

Encendí la moto y cruce la avenida, tenia su aroma, no necesitaba verla, pero si ella me notaba, si realmente me notaba seguro volaría. Seguí por Córdoba hasta el 500 si mi instinto no me fallaba, y eso pasaba muy pocas veces, el destino de la nena eran los bares irlandeses, lindo terreno de caza, oficinistas aburridos con fantasías de uniformes, no tardaría en dar con el desayuno. Me detuve a la altura de la peatonal, entre los chicos pidiendo monedas, los hombres durmiendo en las calles, volví a pensar que sentido tiene todo lo que hago, este mundo esta perdido aun si ellos no existiesen, Lupus est homo homini non homo, 2200 años después las cosas no habían cambiado nada. Retome en la siguiente calle, no era cuestión de darle mucho ventaja, parecía joven eso no significaba que lo fuera.

Seguí su aroma hasta un bar “Porto Pirata” justo en una esquina, deje la moto ahí mismo. Al entrar la vi rodead de un grupo de corbatas que competían por volverse comida, el lugar podía ser una dulcería o una taberna algunas cosas jamás cambiaba, salvo quizás la música, realmente odiaba la música electrónica no me deja concentrar. Me acerque a la barra. -Una Guinnes, negra- me recordaba al viejo continente. Me concentre un poco, no quería que me sintiera, no todavía, pero debía saber si tenia algun amigo dando vueltas, nunca estaba demas asegurarse, sobre todo después de lo de año nuevo, tomar mucho no combina bien con la caza esa lección la había aprendido.

Ella ya había elegido, uno entre los pretendientes, era hora de actuar, la única forma de que un predador deje su presa es mostrarle una presa mucho mayor y esperar que fuese estúpidamente ambicioso, la otra es esperar que lo coma y rogar que se quede con hambre. Nah no podía dejarlo morir, la camisa planchada y las uñas cortadas la comida era un nene de mama, si algo todavía valía la pena en este tacho de basura era el amor de una madre. Vamos a bailar que comience el show.

-Estas en recreo o ¿ya termino tu hora de clase? –vamos mírame Giro lentamente para ver quien se acercaba, claro mi mejor cada de “vos-y-yo-haríamos-temblar-las-estrellas”.

Me sonrió como el perro a Pavlov.

-Ella esta conmigo –acaso podría ser mas estúpido…

-Calma big boy la princesa esta sola no veo anillo en el dedo ni correa en el cuello

–vete vamos no quieres ser hamburguesa Volvió a sonreír, maldita perra, le encantaba que la gente peleara por ser su comida, como voy a disfrutar arrancándote el muerto corazón de tu pecho.

-Estábamos hablando –continuo el niño

-Estaban bebe ahora es momento de que te vayas a dormir y dejes a los adultos hablar de cosas de grandes, no te olvides cepillarte los dientes ok.

–mire al chico a los ojos, era hora de irse y sabia como hacerle entender.

El chico giro y miro a sus amigos, estúpido nene iba a querer pelear, y no tenia tiempo si la cachorra se aburría iba a buscar a otro.

-Vamos nene declaremos esto empate, yo me quedo con la princesa y vos con mi amigo personal Julio Argentina Roca- volví a mirarlo no para asustarlo, era demasiado estúpido o estaba muy caliente como para dejarla, a menos que le diera una salida de hombre.

-Esta bien –tomo el billete no era tan estúpido

-Siento como si hubieses pagado por mi, eso en que me convierte –dijo con un ronroneo

-Si hubiese querido pagar por vos, me quedaba corto con un solo billete –le respondí si quería jugar con lar perversiones íbamos a darle cartas

-Quizás no haga falta pagar y lo haga por puro gusto-se acerco lentamente a mi oído- y me gusta mucho-me paso la lengua lentamente por el costado de la cara. Era de las que sabían manejar su temperatura y respiración, si no fuese por el aroma a sangre que la rodeaba no la hubiese distinguido. Y maldición tenia un cuerpo de una obra de Royo.

-Hace calor o soy yo… creo que deberíamos ir a un lugar mas privado –conocía su respuesta aun antes que la dijera.

-Me gusta el calor, me encanta el sudor y me fascinan los lugares al aire libre… no tengo ropa interior eso te da alguna idea campeón

–si no te tuviera que enviar al infierno podría hacerte sudar hasta el alma que no tenes.

-Mmm me encanta como pensas –le acaricie por debajo de la pollera, era lo que estaba esperando y no iba a faltar a mi personaje

– cerca de acá esta la plaza San Martín, suficientes focos oscuros y bancos como para que podamos probar posiciones diferentes en cada uno, te interesa. No hizo falta respuesta me beso, respondí al beso, su lengua era una exploradora en mi boca, yo hice lo propio, no había colmillos si se lo preguntan, solo dientes normales y aliento a caramelo. Nos subimos a la moto y durante las pocas cuadras que nos separaban de la plaza me acaricio la entrepierna, quizás no solo buscaba comida, podía ser una verdadera pervertida mas allá de todo.

Subí la moto por las escaleras, odiaba tener que matar ovejas y eso fue lo que le paso al ultimo que me la robo, era mejor así por lo menos para ellos. Nos sentamos a la sombra de un gran Ombú, en realidad ella se sentó encima de mí a la sombra de un ombú, Los besos no se hicieron esperar, uñas y mordiscos, pero todavía no el que valía, estaba esperando el momento, realmente era un pervertida. Le arranque los botones de la camisa, para ella había terminado la pubertad estaba perfectamente desarrollada. Sabia lo que era ella pero eso no importaba hay emociones que son simplemente físicas y la razón no entiende nada de esas cosas.

Con una habilidad única desabrocho el cinturón y abrió los jeans oscuros que tenia, desmonto y dios si que sabia usar esa lengua, y los labios, si no tuviese que eliminarla, podría tenerla durante un tiempo en la mesita de luz como despertador. Volvió a montar tuve que calmar y ordenar mis pensamientos nuevamente, era buena, algo desprolija pero realmente buena. Sentí cuando entre en ella, el movimiento eterno, la danza del diablo el único camino que muchos de las ovejas que habitan este lugar para ver el paraíso, sabia moverse, me provocaba con cada circulo invisible que formaban sus caderas, una parte mía se dejo llevar por el baile, era lo que esperaba, era lo que le tenia que dar. En el momento único, ahí donde todo de desvanece no me tenia que dejar llevar por la mas exquisita sensación que el hombre conoce. Cerré los ojos continuando con el personaje, cuando me sentí explotar los abrí, ella los había cerrado también, confiada en que así podía sentir la sensación a través de mi, maldita carne muerta. Vi los colmillos blancos como marfil, tan cerca, realmente era hermosa, una lastima, no se dio cuenta cuando la golpee con el puño en el pecho, y sus ojos demostraron mas sorpresa cuando le arranque el corazón, nadie escucho su grito ahogado por la sangre de sus anteriores victimas.

La saque de encima de mí y la tire sobre el ombú, dentro de dos horas no seria mas que abono para el árbol. -Gracias por el viaje cachorra, espero que haya sido tan bueno para ti como lo fue para mi –solo me miraba sin poder hablar ni entender lo que había sucedido. Me acomode la ropa antes de bajar por las escaleras con la moto, un chico de no más de seis años se me acerco.

-¿Señor no tiene una moneda? –me pidió con su mejor cara de inocente, pobre no tiene nada de culpa en esta mierda de lugar que le toco nacer

-No tengo monedas –no llevo monedas, hacen ruido, y si te diera las recibiría el hijo de puta que te obliga a pedir, pero de nuevo no es tu culpa

-Dos pesos… –volvió a preguntar, seguro debía conseguir algo de plata o le pegarían, recordé el alfajor

-¿Cómo te llamas? -Juan señor Saque el alfajor del abrigo, al verlo sus ojos se iluminaron.

-Es tuyo sí lo queres Juan

-Si gracias –casi me lo arrebato de las manos si no se lo hubiese dado antes

-Sabes Juan ya termine lo que tenia que hacer, no queres comer unas hamburguesas… Me miro con los ojos dubitativos, pero comida era comida.

-Si –dijo casi en un grito -Vamos hay un McDonalds acá cerca, mataría por un BigMac -el no tenía la culpa de nada.

T.